miércoles, 25 de mayo de 2016

THE AMERICAN POETRY


En esta entrada del blog abordaremos tres poemas sobre cómo la vida cotidiana se ha desarrollado en los Estados Unidos. Dichos poemas son:
En primer lugar, “I hear America Singing”, un poema escrito en siglo XIX por Walt Whitman. En él observamos a trabajadores de EE.UU. (un carpintero, un mecánico, un zapatero, una madre, un barquero,…) cantando felices, satisfechos y optimistas de sus trabajos. Trabajadores que disfrutan de los quehaceres diarios, incluso cuando el trabajo es arduo. Whitman a través de otorgar a cada una de las personas una canción propia, crea un panal como reflejo de una nación unida y feliz. Esta colmena fusiona sus voces, dando lugar a una “America unida que canta”. Asimismo el poeta pretende mostrar cómo ser un buen americano, una persona que vive feliz y es capaz de disfrutar de las pequeñas, corrientes y diarias cosas de la vida.
En segundo lugar, “I, Too, Sing America”, es un poema escrito en 1925 por Langston Hughes. El poeta escribe en la persona de un hombre negro, al que mandan comer en la cocina para que las visitas que recibe la familia no le vean, pero que mañana comerá en la mesa de los señores de la casa y le verán todos los invitados lo guapo que es. Canta en primera persona y con un tono de firmeza, al igual que de patriotismo, donde hace ver como el color de su piel no le hace ser inferior al de un ciudadano de tez blanca. Langston refleja en el poema el ideal de que las personas de color sean incluidas y aceptadas en la sociedad americana.
En tercer lugar, “Praise Song for the Day”, es un poema escrito en 2009 por Elizabeth Alexander. En él van apareciendo una serie de personas inmigrantes, sus antepasados, a las que están profundamente agradecidos porque sin ellos América no sería la maravillosa nación en la que viven. La autora a través del poema intenta agradecer y alabar la tarea sus ascendientes, bajo un trabajo en equipo, armonía, y amor, inspirando a la sociedad americana actual a concienciarse que los sueños se pueden conseguir al igual que sus antepasados lo hicieron en su llegada a Estados Unidos con la búsqueda de una vida mejor.



Edward Wadie Said

Edward Wadie Said (Nueva York, 25 de septiembre de 2003) fue un teórico y crítico literario y musical, al igual que activista palestino- estadounidense. Además tuvo fama mundial como autor y analista, y fue durante catorce años (1977-1991) miembro del Consejo Nacional Palestino.  Desde el año 1963 hasta que falleció en 2003, ejerció en la Universidad de Columbia como profesor de literatura comparada y de literatura inglesa. Edward también es destacado  como uno de los iniciadores y creadores  de los estudios post-colonialistas. Las teorías realizadas de discursos coloniales han contribuido considerablemente en el desarrollo del post-colonialismo. A grandes rasgos, exploran las formas en que los modos de percepción y las representaciones se usan como artefactos básicos del poder colonial para así mantener sometidas a las regiones colonizadas.
En el año 1978 el teórico y crítico Edward publicó la obra “Orientalismo”, considerado como uno de los libros y publicaciones más influyentes y respetados de finales S.XX. En la novela se puede ver desde un ángulo diferente la relación de fraccionamiento que existe el colonizado y el colonizador. Igualmente, analizó y exploró si el colonialismo instauró  una manera de ver el mundo, una disposición de cómo debían de ser asimiladas como propias y verdaderas las cosas, aunque se debe destacar que el autor prestó e hizo más hincapié en los colonizadores. Del mismo modo  el libro aborda las teorías marxistas de poder. Por último, en la década de 1980, surgió una generación de críticos inspirados en Edward  y con ganas de emplear sus ideas a la lectura de textos literarios.


Cuento "La isla de Cortés"

El motivo por lo que he escogido este cuento es la contrariedad que se refleja en el titulo con respecto  al contenido de la novela, es decir, el título “La isla de Cortés” evoca aventura, ficción, movimiento (probablemente por la similitud del título del cuento con el de la obra de “La isla del tesoro” de Stevenson), pero como veremos a continuación es un cuento más bien estático, descriptivo y real.
El cuento narra la situación que vive una joven de 20 años, casada con Chess, los cuales viven en un piso alquilado, debajo de los padres del propietario de la vivienda, los Gorrie. La joven está buscando trabajo, al tiempo que intenta escribir. Mientras tanto la señora Gorrie le propuso trabajar cuidando a su marido inválido, al que le leía el periódico hasta que un día el señor Grorrie le dice que le lea  unos recortes de periódico que hablaban sobre un incendio y la muerte del señor Wild, “La isla de Cortés”. Pasado un tiempo encuentra trabajo en una biblioteca donde había echado para trabajar hacia mucho tiempo. Le encanta el trabajo, donde se siente muy cómoda. Este trabajo le impide seguir cuidando al señor Gorrie, algo que se lo toma muy mal la señora Gorrie y hace que la relación se tense mucho. Finalmente la protagonista y su marido deciden mudarse a otro apartamento mejor, y olvidándose de este modo de los señores Gorrie.
A continuación analizaremos el rasgo del “carácter autobiográfico” del cuento, a la luz del artículo “Alice Munro, El domino del cuento” de la Dra. Mónica Carbajosa.
A lo largo de la novela observamos ciertos detalles que coinciden exactamente con la vida de la autora, Alice Munro, y la  protagonista de la obra: ambas contrajeron matrimonio a la edad de 20 años (“Yo tenía veinte años”, del cuento “La isla de Cortés”) y tuvieron un hijo a la de los 21, además vivieron en Vancouver (“Vivíamos en un sótano en Vancouver” , del cuento “La isla de Cortés”), mostraron interés por la lectura y la escritura (“Otra cosa que hacía tras la cortina era leer. Leía libros que cogía de la biblioteca de Kitsilano, que se encontraba a unas manzanas de casa... Todavía me encontraba en una etapa de convulso apetito, mi voracidad era casi angustiosa”; “A veces tenía que seguirla hasta arriba, dejando a un lado mi libro o el párrafo que estaba escribiendo”; “Chess sabía que yo leía mucho y que intentaba escribir. Él no se oponía. Las mujeres con las que trabajaba rememoraban los tiempos en que me veían escribir en la biblioteca”, del cuento “La isla de Cortés”), al igual que trabajaron en una biblioteca (“Llamaron de la biblioteca de Kitsilano y me pidieron que fuera durante unas cuantas horas el sábado por la tarde. Me encontré al otro lado del mostrador, sellando la fecha de devolución de los libros. Algunas personas me resultaban familiares, compañeros que pedían prestados los libros. Y ahora les sonreía, en nombre de la biblioteca. «Nos vemos en dos semanas», les decía. Algunos se reían y contestaban: «No, creo que mucho antes». Eran adictos, como yo.  “Me ofrecieron más horas. Pronto se convirtió en un trabajo temporal de jornada completa. De modo que entré en la plantilla de empleados fijos y conservé el trabajo hasta que me encontré a mitad de mi primer embarazo…Claro que ahora tenía menos tiempo para leer”, del cuento “La isla de Cortés”). Y como bien dice Carbajosa: “la literatura de Munro suele quedar cerca o muy cerca de su biografía” porque “Sus historias, sin ser autobiográficas, están construidas sobre una realidad emocional trazada a partir de experiencias propias”, y esto nos lleva a decir, “Su terreno biográfico queda convertido así en su terreno literario y esta relación directa y única es la que aparece en su literatura”.
Para concluir, el cuento de “la isla de Cortes” aun siendo una narración mayoritariamente estática, estimula a no dejar de lado nuestros sueños, a seguir escribiendo y escribiendo nuestra vida, y como escribía la autora en boca de protagonista del cuento: “A menudo trataba de comenzar la misma historia con las mismas palabras. Como decía ella, una y otra vez.” Y así hasta conseguir nuestras metas en nuestra historia.  


sobre Broolyn


En la obra se observa que la frase de Napoleón Bonaparte cobra vida: "Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés"; algo que queda reflejado a lo largo de la obra en los diferentes momentos donde la protagonista se ausenta de su hogar, como cuando vuelve.  Más concretamente, el miedo de Ellis se percibe cuando tiene abandonar la comodidad del hogar materno, Irlanda; o cuando se enfrenta a vivir en un nuevo país; o que su madre, persona de fuertes valores y personalidad fría,   descubra que está casada y por lo civil. Estos momentos marcan una línea sucesoria con un esquema fijo de cuatro etapas: presencia – ausencia – presencia – ausencia,  y todos ellos marcados por el miedo.  

En cuanto a la simbología que tiene la madre en la novela, es fácil de identificar comenzando de un modo morfológico, dado que la madre de Ellis representa a Irlanda, su patria natal. Por tanto, cuando la protagonista tiene que irse a Brooklyn a trabajar, siente como se aleja de su madre y de su madre patria, sintiendo añoranza porque se separa de quien la vio nacer, crecer, sonreír, aprender y dar sus primeros pasos.